El mejor estratega

Es difícil no percibir la presencia de Viviano Mena (22 de marzo 1967, Chocó) en el maderamen de cualquier ciudad. En primera instancia, porque su pasado evoca ese halo de respeto que precede a cualquier figura destacada en una disciplina en épocas anteriores. Luego porque presenta su señorío vestido de modo impecable como si cada partido fuera su última gala. El micro es el deporte de las masas, pero el entrenador de Bello Innovar 80 lo enaltece con su postura seria, educada y elocuente a la hora de encarar un nuevo desafío. Escondida bajo sus lentes transparentes de intelectual, la mirada del chocoano de 44 años es pura eficacia. No hay detalle que se le escape así el encuentro sea el más emotivo y electrizante de todos, tal y como sucedió en el Cayetano Cañizares.
Allí, mientras Saeta trataba por todos los medios desequilibrar la balanza y el bullicio del público retumbaba en cada rincón del escenario capitalino, el estratega tuvo la lucidez para mantener su estrategia y complicar al equipo que a lo largo del torneo siempre terminó sometiendo a sus rivales por su capacidad física y técnica. Nada de esto ocurrió porque la táctica superó a la técnica y el físico no pudo vulnerar la excelente distribución de espacios de los bellanitas, siempre atentos en la zona o en el duelo hombre a hombre.
Cierto es que César Mejía contuvo un par de zapatazos, pero también es cierto que fueron situaciones generadas por chispazos individuales y no producto de la elaboración colectiva que tanto caracterizó a Saeta durante la temporada. El equipo bogotano lució desconcertado por la presión de los bellanitas, que ante cada maniobra siempre encontraron la mejor solución. Ahí radica el mérito del técnico, que pese a no contar con una nómina fulgurante, sabe explotar al máximo las virtudes de cada integrante. Así lo hizo cuando en el mismísimo “Bicentenario” le sacó la clasificación a Independiente Santander. Y así lo logró en las finales ante Saeta.
“Viviano era muy inteligente para jugar”, lo destacó su amigo Giovanny Hernández (DT Independiente Santander) en la etapa del Mundial con la selección Colombia. Y esa misma inteligencia que lo caracterizó en el campo la transmite ahora desde la línea del maderamen: ¡“Jorge (Cuervo) apretá por el costado!”, “¡Derris (Sánchez) recibí por delante que él te regala espacio!”. Fueron instrucciones simples asociadas a las circunstancias que demandaba el partido. A Cuervo le advirtió para no dejar progresar el juego de Alejandro Osorio y a Derris se lo dijo para ganarle centímetros a la marca incesante del excelente Cristopher Martínez.
Pero no sólo es loable el manejo en la parte táctica, también lo es la conducción en el aspecto grupal. Este año debido a los escasos recursos, el estratega tuvo que ejercer tareas de pedagogo para mantener al grupo unido hasta el final de la campaña. Desde el inicio supo que Johan Vivares y Andrés Murillo (piezas fundamentales en el título del 2010) se marchaban del club. Y hasta último momento aguantó la situación de la transferencia a la República Checa de Jorge Cuervo. En medio de los vaivenes, ejerció de capitán del barco y lo llevo a buen puerto.
A su extenso y exitoso currículo ahora se suma la distinción de bicampeón de la Copa Postobón de Microfútbol. Bello superó a Saeta con jerarquía y sabiduría, características que distinguen a Viviano Mena, el mejor estratega de Colombia.
Por: Éder Garcés
CopaPostobonMicrofutbol.com

